Confianza Social - Solucion #1 a la Timidez y Ansiedad Social
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jueves, 6 de septiembre de 2012

Un pobre aldeano solo poseía un hermoso caballo que hasta el rey de la comarca se lo quería comprar, pero el no aceptaba venderlo. Ante el reproche de sus vecinos por su negativa, el hombre respondía: - Solo el tiempo me dirá si fue bueno o malo no venderlo.

Un día su caballo se escapó y vino el reproche del pueblo: - Ves, lo perdiste, le decían. Se lo hubieras vendido al rey! Entonces el aldeano volvió a responder: Solo el tiempo me dirá si fue bueno o malo que el caballo se perdiera.

Un mes después su caballo regresó trayendo consigo otros diez hermosos sementales. Los vecinos le dijeron que había sido maravilloso que su caballo se fuera. El hombre sabiamente dijo: - Sobre lo anterior solo el tiempo dirá su conveniencia.

Un día su hijo de 20 años domando uno de los nuevos potros, fue lanzado al aire y al caerse se fracturó las dos piernas. El pueblo acusador decía: - Que desgracia tan grande te ha traído ese caballo!, pero vino la consabida frase como respuesta, - Sólo el tiempo dirá si fue bueno o malo que se haya caído.

Una semana después estalló la guerra y reclutaron a todos los jóvenes de la aldea para el combate, excepto al joven hijo del aldeano quien se encontraba en silla de ruedas.

Entonces ni la desgracia ni la fortuna deben verse como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en Dios o en el Universo, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas y para el plan infinito.

viernes, 11 de marzo de 2011

Había una vez un príncipe que vivía en un palacio y poseía todo lo que deseara tener, como corresponde a todo príncipe de cuento. En la mañana de esta historia, se ve pasar a un mendigo pidiendo limosna con un platillo. El príncipe lo manda llamar e intenta tirar algunas monedas en su extraña escudilla amarillenta. Pero el mendigo lo detiene y le dice:  

-Perdona, señor, tú eres el hombre más rico del mundo; si de verdad quieres darme una limosna, y te confieso que no estás obligado, dame suficiente para llenar mi plato. No me des dinero si no quieres, dame comida o basura, pero dame tanto como para colmar mi escudilla. Si no quieres o no puedes hacerlo, preferiría que aguardes al próximo mendigo para complacer la caridad de esta mañana. El príncipe se sorprende, está tentado de echarlo a patadas, pero piensa que quizás el pordiosero tenga algo de razón. Si un príncipe no puede dejar satisfecho a un mendigo, quién lo haría.

El poderoso palmea las manos y aparecen dos sirvientes con una bandeja repleta de bolsitas de cuero llenas de monedas. Sin decir una palabra, el príncipe comienza a echar las monedas en el platillo y ve con sorpresa como desaparecen inmediatamente en el fondo del recipiente. No puede creer lo que sucede, pero unos segundos después de haber echado las últimas monedas, el platillo está tan vacío como cuando el mendigo llegó.
El soberano llama a su consejero y al poco rato es traído un arcón lleno de valiosas joyas de todas partes del mundo.
Al principio de a puñados, y luego con la ayuda de los sirvientes, todos echan alhajas en la escudilla para conseguir llenarla aunque sea por un instante... pero no hay caso, el fondo amarillento parece tragarse instantáneamente todo lo que cae.

Fastidiado, el príncipe manda a traer fuentes llenas de comida y lo mismo vuelve a suceder, el plato permanece tan vacío como siempre
Derrotado el soberano, detiene a los sirvientes que ahora a un tiempo siguen echando infructuosamente panes y frutas en la escudilla.

- Me has vencido - dice el príncipe - Yo, el más poderoso de los hombres, no puedo llenar el plato de un mendigo.
Aprenderé esta lección de humildad... Por favor, quédate a comer conmigo y cuéntame de dónde sacaste esta escudilla mágica que nunca se llena. 

- Meses atrás - responde el mendigo - mi viejo plato de madera se rompió. 
Buscando un tronco caído para tallar una nueva escudilla, me crucé una noche con un cadáver tirado al costado del camino. Los animales habían devorado la carne del pobre desgraciado y sólo quedaba el esqueleto pelado. Seguro de que no dañaría a nadie, conseguí prestada una sierra de unos granjeros y corté la parte superior de su cráneo. La lavé y desde entonces la uso como platillo. Lo que has visto, príncipe, no es magia, lo que sucede es que este cráneo conserva todavía algunas propiedades que tenía cuando era parte de la cabeza del hombre; y la cabeza, majestad, siempre es insaciable.
Fuente: Bucay, Jorge - "El camino de la felicidad" - 9a ed. - Buenos Aires

PRESENTACION

CRECER SIN PADRE es un espacio virtual dedicado a las hijas que por alguna razón (muerte, divorcio o abandono) han perdido a sus padres a una edad temprana.
Este grupo de mujeres viene en notorio crecimiento debido al aumento de las mujeres que deciden ser madres solas, al abandono del hogar por parte del esposo o a la muerte del mismo.
¿Qué es exactamente lo que los padres le aportan a sus hijas? ¿Cómo es la relación padre-hija? Un buen padre suele ser un puntal que permite a las hijas lograr confianza en su feminidad y en su capacidad para lograr cosas, lo cual le permite reconocer y desarrollar los diversos aspectos de sí misma.
Es probable que las hijas sin padre experimenten confusión emocional y dificultades en las relaciones amorosas, dos características que parecen acompañar a la pérdida del padre.
En este espacio no solo se van a tratar las consecuencias de la pérdida del padre, sino también otros temas que pueden o no estar relacionados con dicha pérdida, y que son el miedo al compromiso, amar demasiado, la comunicación, la autoestima, los valores, entre otros.